La pasión (del no fútbol)

No me gusta el fútbol ni un poco siento que no encajo en la sociedad esta sociedad tan futbolera pero no a mí no me gusta y me siento reprimido si me hablan de fútbol trato de ocultar que no me gusta y por eso voy a bares de gente a la que no le gusta tampoco y así es como hice buenos amigos y nos juntamos y hablamos de que no nos gusta el fútbol y espero toda la semana para ir al boliche y expresar mi indiferencia hacia el fútbol porque claro en la calle no me animo y entonces voy y bailo y me río y charlo sobre el no-fútbol y veo que ahí tampoco encajo del todo así que me visto como la otra gente a la que no le gusta el fútbol y hablo como la otra gente a la que no le gusta el fútbol y me transformo en una parte de la masa amorfa a la que no le gusta el fútbol y sólo pienso en eso y sólo hablo de eso y voy a marchas políticas aunque a veces no sé por qué marchamos pero yo voy igual y camino y bailo y me emborracho con gente a la que no le gusta el fútbol y disfruto y gasto en el alcohol que proporcionan las empresas que saben que somos un grupo con plata y nos apoyan aunque igual se publicitan en el mundial pero no me importa yo bailo igual y voy a seguir bailando y bebiendo rodeado de gente a la que no le gusta el fútbol y voy a inventar que me gustan otras cosas y voy a conocer todo a lo que ellos hacen referencia y voy a convertirme en otra persona para poder ser quien soy y voy a ser el mejor no-futbolero del grupo y voy a expresar todo lo que quiera en el bar porque no tengo huevos para expresarlo rodeado de gente a la que le gusta el fútbol pero al menos ya admití que no me gusta el fútbol así que estoy muy contento porque soy honesto y nadie me lo puede negar aunque sepa que me voy a convertir en lo que no soy y me case con otra persona que es lo que no es pero al menos vamos a tener en común que no nos gusta el fútbol y yo y mi pareja vamos a ser viejos y chotos pero vamos a mantener nuestra fachada para seguir encajando en la comunidad y me voy a morir y voy a saber que mi vida fue una mentira y una exageración pero voy también a saber que valió la pena porque le demostré a esta sociedad futbolera de mierda que existe gente distinta a pesar de que en la masa seamos todos iguales y entonces en el futuro se construirá gracias a nosotros un mundo en el que la gente no presuponga que al otro le gusta el fútbol y así los nuevos no tendrán que pasar por la misma mierda que yo y puedan encajar siendo ellos mismos pero mientras tanto voy a seguir bailando y voy a seguir tomando y repartiendo volantes de la causa en la calle y voy a llorar hasta hartarme porque hasta que no me termine de morir no voy a saber quién soy pero ahora al menos sé que no me gusta el fútbol.

Sex and the Virtual City (1)

Sin ningún motivo ninguno voy a publicar un pedazo de un informe que comencé a escribir en algún momento de mi vida que ya no recuerdo (puede que haya sido en 2007, o incluso antes) y que no terminé ni publiqué jamás en ningún lado. Tengo otro par de párrafos ya escritos pero no los publico porque muy probablemente los modifique el día que decida continuarlo.

En pleno siglo XXI, lejos quedaron los puritanos que se escandalizaban al ver una rodilla o un hombro. A ninguna persona post moderna le sorprende ver una mujer mostrando sus encantos por la tarde en la televisión, ya que no es ninguna novedad que el sexo vende en cualquiera de sus formas. Desde películas hasta propagandas, las exigencias reptilianas de sexo están presentes tanto en los clasificados del diario como en nuestro correo basura. Y si hablamos del ámbito informático, tendremos que dejar de lado el estereotipo del programador nerd que sólo se interesa por la ciencia ficción, ya que muchas de esas personas buscaron poder transmitir imágenes eróticas virtuales casi desde el comienzo mismo de las computadoras.



En el caso de los videojuegos, podemos rastrear los inicios en un aparato mecánico que nada tenía que ver con los ordenadores. La gran primera máquina que usaba el sexo lúdicamente fue la Computerized Sex Tester, que fue creada en algún punto de la década de los ’60 por Urban Industries y puede verse en un capítulo de Los Simpsons. No dejaba de ser una máquina bastante inocente: por una moneda el usuario ponía su mano sobre la máquina y se le daba a conocer su sex-appeal. A pesar de su moderado éxito, Urban Industries tuvo un final catastrófico. La compañía fue misteriosamente incendiada hasta sus cimientos luego de que su presidente, Nat Bailen, denunciara públicamente a Michael George Thevis, un gangster que se dedicaba al negocio de la pornografía en los años ’60 y ’70 antes de caer en la lista de los 10 más buscados del FBI. La razón de la demanda se debió a que Bailen había inventado a principios de los ’60 cabinas que mostraban películas para niños (un arcade llamado Movies), y Thevis usó ese concepto para proyectar películas y shows porno. Como curiosidad, una de las tantas revistas de adultos dirigidas por Thevis se llamaba “Pendulum” y contaba con textos escritos por “Donna D. Dildo”, un seudónimo que usaba Ed Wood Jr. luego de su época de oropel como director de películas de terror clase B.

De todas formas el inicio verdaderamente popular y mucho más grotesco de los videojuegos para adultos fue en la consola Atari 2600, de 1977. Atari fue una de las primeras consolas que usó un procesador dedicado y cartuchos individuales con juegos, haciéndola más flexible dado que el resto de las consolas usaban juegos incorporados al hardware. Pasaron sólo 5 años – tiempo necesario para que la consola ganara reconocimiento – hasta que una productora de películas porno llamada Caballero Control Corporation se interesara por la nueva consola y abriera una compañía de nombre Mystique. Su paso por el mundo de los videojuegos fue corto, pero no por eso menos chocante. El primer juego que publicaron se llamó Beat 'Em & Eat 'Em, y su dinámica era sencilla: el jugador controlaba a una o dos mujeres que corrían desnudas en las afueras de un edificio mientras un hombre expulsaba desde la terraza sus líquidos corporales en forma de gotas que debían ser atrapadas por las mujeres para poder pasar hacia el siguiente nivel, que por cierto era exactamente igual. En su momento chocó lo explícito de las formas en la que estaba presentado el sexo, sin embargo hoy en día se lo recuerda por ser un juego falto de gracia y de originalidad, no sólo por robarle sonidos al Pac Man sino también porque su idea era la misma que usaban (de mejor manera) otros juegos de la época.

El mal gusto alcanzó un grado aún más alto con el segundo título de la compañía: Custer’s Revenge. En él, el jugador manejaba a George Armstrong Custer, un comandante del siglo XIX que luchó en distintas guerras en los Estados Unidos y murió en 1876 durante la batalla de Little Big Horn, mientras peleaba contra los indígenas. Mystique pensó extrañamente que ese sería un escenario ideal para su próximo juego, en el que el jugador debía atravesar una lluvia de flechas para alcanzar el otro lado de la pantalla y violar a una mujer indígena atada a un poste. A pesar de todas las controversias que ocasionó, Mystique volvió a publicar otro juego en 1983: Bachelor Party. Nuevamente la falta de originalidad era apabullante, ya que se trataba de un clon de Breakout, es decir, una pelota que tenía que pegarle a distintos ladrillos dispuestos a lo largo de la pantalla. En esta versión, la pelota era un hombre desnudo y los ladrillos eran mujeres. Durante este año tomó lugar la crisis del videojuego de 1983 y Mystique fue una de las empresas que quebró. Poco tiempo después, los derechos de sus juegos fueron a parar a una compañía llamada Playaround, que se dedicó a crear modificaciones de los juegos invirtiendo el rol de los personajes. Así, por ejemplo, la nueva versión de Beat ‘Em & Eat ‘Em se llamó Philly Flasher y esta vez el jugador tomaba el control de dos hombres que tenían que juntar los deshechos de una bruja desnuda que corría en la terraza del edificio. Además, la compañía se atrevió a hacer sus propios juegos para adultos. El primero fue distribuido dentro del cartucho de Bachelorette Party, y se llamó Burning Desire. Su mecánica era demasiado explícita como para comentarla en este artículo. Al mismo tiempo se editó un cartucho con el mismo juego y los roles invertidos, llamado Jungle Fever, y además contaba con un nuevo juego: Knight on the Town (que a su vez tuvo otra versión con los roles cambiados). En este último juego antes de su cierre definitivo, Playaround nos ponía en el papel de un caballero medieval que debía cruzar un puente protegido por un troll, un cocodrilo y un pájaro para alcanzar a su princesa. A decir verdad, era algo similar a lo que luego fue el Mario Bros. La diferencia es que en el juego de Playaround el triunfo se festejaba de otra manera.

Si bien los productos de Mystique son los que pusieron al género adulto en la mira, el origen real tomó lugar un poco tiempo antes de la publicación de dichos juegos. Históricamente podemos decir que 1977 fue un año importante para los videojuegos y las computadoras, no sólo por el lanzamiento de la Atari 2600 sino también por la aparición de una computadora personal que marcó tendencias. La influencia de la Apple II en el mundo de la computación merece un artículo aparte, pero suficiente con decir que en su versión original traía hasta 48 KB de memoria RAM (siendo que la Atari hasta ese punto sólo tenía 128 bytes), usaba el lenguaje BASIC y una casetera de audio donde los usuarios almacenaban sus programas, mismo recurso que usó más adelante la Commodore 64. Por supuesto, no tuvo que pasar mucho tiempo para que las compañías de videojuegos quisieran crear productos para esta nueva computadora, y sólo pasaron 4 años hasta que apareció el primer juego para adultos conocido. Con un nombre bastante sugerente, Softporn Adventure -creada por la importante y en ese momento novata Sierra On-Line- se trataba de una aventura conversacional en la que el jugador debía realizar ciertas tareas para conseguir el amor de distintas mujeres. Aunque era bastante inocente, el juego no pudo escapar de la siempre acechante sombra de la polémica - más presente que nunca en nuestros días -, especialmente por su portada que mostraba a tres mujeres en un jacuzzi. Una de esas mujeres no era otra que Roberta Williams, la propia presidenta de Sierra On-Line.

¿Continuará?

Destino final

El destino existe. No como una inevitable cadena de sucesos que vincula el nacimiento con la muerte cual prisión mística, sino que existe como una condena de consecuencias. Hay ciertos eventos que están escritos en algún libro en algún lugar, no tengo ninguna duda, pero las personas pueden, de hecho, "escapar" de lo preestablecido. Y lo pongo entre comillas porque no es más que una ilusión de libertad, puesto que ninguna escapatoria nos lleva a un camino fuera del código binario de la vida. Tenés que tomar esta decisión ahora, elegí A o B. No te apresures, las dos opciones tienen los caminos conectados y ya pavimentados desde mucho antes que nacieras. Así, nuestras elecciones tienen un impacto en el proceder de las cosas, pero eventualmente nos llevan, de nuevo, a eventos programados.

Sin embargo toda aplicación tiene sus fallas. A veces no puedo sino verme como un betatester de la existencia, esta sucesión de instrucciones, aunque no me había cruzado hasta ahora con ningún bug. Y por más que falten datos, estoy comenzando a creer que es posible que la vida te tire un stack overflow y las cosas tomen un giro desafortunado. Uno puede tener un cierto control sobre su rumbo, o por lo menos puede hacerse cargo de las decisiones que toma. Yo puedo, por ejemplo, cometer un crimen si estoy dispuesto a pagar las consecuencias. El terrible conflicto aparece cuando tu destino está en las manos de alguien más. ¿Qué pasa si la otra persona, desconociendo la brutalidad del efecto y la pobre eficacia del código, logra evadir - mediante la incorrecta elección de una opción que los incumbe a los dos - los caminos predeterminados del destino? ¿Qué pasa si esa elección no está impulsada por lo que uno realmente quiere sino por un básico y sencillo miedo, o peor aún, por un cambio de parecer repentino sin ningún fundamento? Aquí, creo, se encuentra el problema: la vida no sabe qué responderte porque eso no estaba previsto, y entonces cae sobre ambos una maldición egipcia que puede dejarte a la deriva durante mucho tiempo mientras, por detrás, tratan de reorganizarse todos esos puntos que se suponía que ibas a atravesar de alguna forma y que ahora están comenzando a desvanecerse. Un letargo necesario porque evita que tu vida termine cual variable alojada en la memoria, pero también desafortunado por todos aquellos tortuosos minutos, días, meses. Será el precio a pagar mientras esperamos pacientemente por una sana depuración.

Ley de medios

Hago clic en la etiqueta de “política” del costado y sólo aparece una entrada. Los que me conocen saben que no estoy interiorizado en este tema ni pertenezco a ningún partido, y se debe mayormente a que creo que los gobernantes se manejan por intereses de poder y dinero, y que si por alguna casualidad hacen algo productivo tiene que ver con una conveniencia propia y no nacional. Así que aclaro desde el principio que no soy Kirchnerista ni siento ninguna simpatía hacia dicho matrimonio. Lo que me impulsa a escribir este texto es la división extraña en la que está sumergido el país por estos días. Siempre supe que Argentina es un país condenado a la bipolaridad: sos de river o sos de boca; estás con el campo o estás con el gobierno; sos sodero o sos ricotero. El ciudadano promedio es monocromático en la mayoría de los casos, ve el blanco o el negro, pocas veces se detiene en los tonos medios. Yo suelo escaparme de estos debates estúpidos porque no tienen ningún transfondo que considere interesante. Pero ahora la situación es otra, se está discutiendo frívola y parcialmente un tema que está conectado directamente con la libertad. Y no la libertad de expresión, porque eso siempre existe en el mundo actual (acá estoy yo escribiendo esto en mi propio espacio de Internet), sino la libertad de pensamiento.

Resulta que en nuestro país tenemos una ley de radiodifusión que fue creada durante el último golpe militar y que a lo largo de los años fue levemente modificada pero no para bien sino para que se corresponda con los negocios de ciertos empresarios (gracias de nuevo, querido Menem). La ley actual, por ejemplo, tiene contemplado coartar la libertad de expresión por las necesidades de la “seguridad nacional”; o dicta que el organismo que regula los medios esté formado por militares, servicios de inteligencia y empresarios; o permite los monopolios y que una persona sea titular de 24 licencias de radio y TV, entre muchas otras cosas. Los cambios que proponen desde el gobierno son muchos y merecen ser leídos y discutidos, sin embargo hay gente que salta en contra de la medida simplemente por el origen del cambio. He leído varias barbaridades en estos últimos días, como por ejemplo “no a la ley de medios K, Cuba a otra parte”, lo cual demuestra la poca capacidad de ciertas personas a la hora de pensar en un tema de forma objetiva. Yo tampoco confío en el gobierno y no por la ideología que tengan sino porque no confío en ningún gobierno, sin embargo eso no me impide reconocer el estado de los medios en la actualidad, así como tampoco puedo negar que el cambio es necesario de forma urgente. Para saberlo no hace falta más que escuchar a la gente que está saliendo en contra.

Por un lado lo tenemos a De Narváez y a Vila, dueños del canal América. Dicho canal es uno de los pocos que hizo patente la censura en más de una oportunidad, y esto no lo sé porque alguien me lo haya contado sino porque yo mismo lo vi. Por ejemplo, todos recordamos cuando en 2005 Rolando Graña editó la participación de Mario Pontaquarto en TVR por pedido de los directivos del canal. Recuerdo también cuando un pequeño discurso final que dio Fernando Peña en la Cornisa, y que hacía referencia a la dictadura y a todos los cuerpos que están sumergidos hoy en el Río de la Plata, fue súbitamente quitado del aire. Y recientemente sucedió lo mismo en el programa de Sietecase luego de un debate protagonizado por el propio De Narváez. Que sean estas personas, entonces, las que salgan a hablar de libertad de expresión resulta en una especie de chiste negro sólo posible en nuestra república.

Del otro lado tenemos al Grupo Clarín, un monopolio que está fuera de control y desde hace años se está dedicando a la manipulación de información. A dicho grupo pertenece, por ejemplo, el canal TN cuyo slogan es “periodismo independiente”, sin embargo muestran su verdadera cara en más de una oportunidad, diciendo cosas como que “la oposición rechaza unánimemente la ley de medios K”, cuando la realidad es que una buena parte de los opositores salieron a apoyarla. Al grupo también pertenece Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli, especialista en hacer programas sin ningún tipo de compromiso social que le da a la gran parte de la población algo de lo que hablar, y es que en vez de enfocarse en los problemas globales es más fácil criticar la forma de bailar de la vedette de turno. Son también dueños de Artear, de Multicanal y de Cablevisión, así como también tienen cientos de diarios y programas en el interior. Clarín tiene probablemente el monopolio más grande en América Latina referente a la información. Entonces vuelvo al comentario que hace referencia a Cuba y me pregunto, ¿el que dijo eso de verdad cree que disfruta de algún tipo de libertad en lo que respecta a la información? Es un tema que va más allá de intereses políticos siempre y cuando se parta de la siguiente base: lo que la gente promedio ve en la televisión influye absolutamente en su forma de pensar. Si canales como América sólo dedican su programación a mostrar informes exagerados sobre robos, muertes, drogas y violaciones están limitando la forma de pensar de quien cree que eso es todo lo que existe en nuestro país. No estoy negando que haya inseguridad o que no sucedan cosas malas, lo único que digo es que uno tampoco puede tomar reportes hechos para asustar a Doña Rosa como si fueran la única verdad.

La información puede ser peligrosa porque es muy fácil modificarla o contar medias verdades para cumplir con una agenda, y canales como América o TN -o el propio diario Clarín- lo hacen de forma tan poco sutil que es fácil reconocerlo, pero hay mucha gente que no se da cuenta. No se da cuenta que si el grupo Clarín tiene un porcentaje tan exageradamente alto dentro del mercado de la información, las cosas que veamos van a estar medidas por las propias ideologías del grupo, y esto es evidente cuando leemos diarios menores, como La Voz del Interior de Córdoba, y nos damos cuenta el desmedido y poco sostenible ataque hacia esta nueva medida. Y eso sólo si hablamos de noticieros o programas periodísticos, pero es que hasta los programas de entretenimiento pueden resultar métodos de control. Desde que empecé a escribir esto tengo en mente el libro 1984 dado que describe a la perfección los distintos artilugios que puede usar un gobierno para controlar a la población. O incluso el discurso final de la película porno “A Brief Affair” que sabiamente proclama “si pueden decirte lo que podés ver y oír, entonces sigue que te digan lo que tenés que decir y pensar”.

Como dije, yo no confío en los K, seguramente serán tan corruptos y ladrones como todos los que vinieron antes, ni tampoco dudo que las ganas de cambiar la actual ley no tienen que ver con querer hacer un bien sino que debe existir una relación personal por detrás. Pero eso no debería significar que la gente automáticamente etiquete al proyecto como algo negativo siendo que, de hecho, no están proponiendo nada descabellado. Claro que no estoy de acuerdo en que el proyecto de ley sea escrito por el matrimonio sino que todos van a tener que poner su granito de arena para crear algo que sea igualitario. Pero ya para arrancar, que el gobierno les dé un tercio del espacio a personas jurídicas no comerciales es algo que tendría que haber existido desde hace muchos años. Porque el espacio para el periodismo verdaderamente independiente siempre fue muy poco, basta con leer las historias que cuentan los periodistas “freelance” sobre trabajar en grandes diarios. No pido que todos acepten automáticamente el cambio de ley, pero si lo hacen busquen argumentos más válidos que “la información va a estar controlada por Kirchner”, porque la realidad es que la información está desde hace años en unas pocas manos interesadas.